Sábado 21 de Septiembre del 2019

25-04-2019

Discurso del miedo propaga racismo sobre Caravana Migrante


Hace unos días el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con cerrar completamente la frontera sur con México.

Mientras por su parte la Ministra del interior mexicana, Olga Sánchez Cordero y el Ministro de Relaciones Exteriores, Ebrard, aseguraron que el Gobierno hará su parte para frenar los flujos migratorios de Centroamérica a los Estados Unidos. En forma particular, Ebrard, declaró que la política migratoria mexicana” es una política reguladora, que tiene profundo respecto a los derechos humanos pero también una traza basada en un elemento: el respeto a las leyes mexicanas”. En cambio, la ministra del Interior Sánchez Cordero se ha comprometido a no militarización de la frontera sur; planteó que las caravanas de migrantes son una realidad y no un invento, manifestando que el objetivo del Gobierno es regular la entrada de los migrantes para protegerlos.

Unos días antes el propio presidente López Obrador había declarado que se otorgarían visas de trabajo, dado que “solo en Chiapas hay al menos 80 000 empleos disponibles”. Durante los últimos días, la policía migratoria, ha comenzado con la regularización de la caravana detenida en el municipio de Mapastec en Chiapas con las concesiones de las visas humanitarias, pero solo a los que tienen los derechos. Para todos los demás, en cambio, existe la posibilidad de repatriación forzosa a los respectivos países de origen. La realidad en la intervención de la zona de la frontera sur, con el control militar, es actualmente en Chiapas hay diez puntos de control; esta es sin duda la herramienta que tienen para ir por los denominados “polleros” que son los traficantes de personas. Hace pocas horas, repercutió la noticia que un grupo de haitianos fue engañado por las autoridades mexicanas; convencidos de registrarse con la promesa de recibir en poco tiempo la visa humanitaria, luego fueron deportados a su país de origen, en el medio de una crisis humanitaria sin precedentes.

La propuesta del presidente López Obrador de otorgar visas de trabajo, ofrece la posibilidad de integrarse con miles que ya han aceptado y por otro lado, tiene como objetivo frenar la voluntad de llegar a los Estados Unidos. Asimismo la policía militar anuncio que desde el mes de mayo solo se podrán solicitar las visas humanitarias en los consulados de las grandes cuidadas del llamado “Triángulo norte”, ciudad de Guatemala, San Salvador, Tegucigalpa y San Pedro Sula. Sin lugar a dudas la atención política y de los medios de comunicación se centra en las caravanas de migrantes. Para tener idea de la envergadura de la situación migratoria solo en el mes de febrero, la patrulla fronteriza de los EEUU detuvo a unos 76 mil inmigrantes irregulares, y solo un poco más de 13 mil son los que han emprendido y elegido enfrentar el viaje organizados en caravanas. Esta es la razón por la cual el control de los ingresos  son evidentemente es una acción contra la migración de tránsito más pobre, no contra la de los inmigrantes ilegales institucionales que están más vinculados a las organizaciones de la delincuencia organizada.

En la ciudad fronteriza de Tapachula, cerca del extremo sur de México que limita con Guatemala, otro grupo incluía personas de Sri Lanka, Congo y Haití, dijo un funcionario federal mexicano. Algunos migrantes dijeron que los funcionarios mexicanos habían ralentizado el proceso de otorgar las visas o negarlas sin dar ninguna explicación.

En respuesta a la presión de Trump, el Gobierno mexicano ha estado proporcionando actualizaciones  e informes diarios a los funcionarios de EEUU sobre cómo está actuando de manera más agresiva para detener los flujos migratorios y brindando números específicos sobre cuántas personas están siendo detenidas, dijo un alto funcionario de la Casa Blanca.

Mientras tanto en todo el territorio de México, los migrantes aspiran llegar a los Estados Unidos continúan pasando; miles de jóvenes, mujeres, niños, están camino; actualmente hay más de 3 mil personas que viajan en caravanas, pero muchos otros se embarcan en un viaje solitario a Tijuana y a otras ciudades fronterizas de México. Muchos pasarán, no todos, muchos miles en secreto. Este proceso de migración no se detendrá por las amenazas del presidente de EEUU ni por la deficiente asignación de fondos a los países de origen de esta crisis migratoria. Esto nos indica que estamos en el umbral de una situación de enorme gravedad para la región.

Vivimos en un clima inmerso en el discurso del miedo y la crisis propaga el sentimiento criminalizado, racista y xenófobo contra los migrantes es coincidente con el discurso que Trump, utilizado para su reelección presidencial.

fuente:hispantv

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