Viernes 24 de Marzo del 2017

27-06-2016

ARABIA SAUDITA Y BAHREIN: LAS MONARQUIAS MAS RETROGADAS Y CORRUPTAS DEL PLANETA Y LAS MAS RESPETADAS POR OCCIDENTE

Los reinos del terror: el despojo de la ciudadania del gran Sheij Issa Ahmed Qassim


En occidente no puede significar mucho hacer paria a un inocente y respetado Aiatullah como es el sheij Isa Ahmed Qassim...

Para que occidente reaccione, hace falta que alguien dañe a Israel y allí sí como un solo hombre las grandes corporaciones mediáticas coinciden; mientras claman por los derechos humanos propios, bien se cuidan de denunciar los atropellos de sus socios predilectos en oriente: Saudi Arabia y Bahrein.
 
El gran Aiatulllah isa Ahmed Qassim fue declarado paria por las autoridades de Bahrein. Le quitaron su ciudadanía. Una medida retrógada que nos remonta a épocas incluso antemediavales; incluso a la antigua Roma donde los ciudadanos eran las grandes familias patricias, y quien se quedaba sin ciudadanía quedaba como sin padre ni madre. 
 
El prominente sabio tuvo la osadía de pedir libertad para su pueblo shia (mayoría en Bahrein); libertades políticas y de expresión. Esto no lo dice la prensa occidental cuyo venero son las grandes agencias sionistas que no trabajan en beneficio de la humanidad, sino de grupúsculos oscuros, que avanza en un mundo cuya “civilización” está marcada por la ruta del interés y del dinero… y del petróleo.
 
El Reino de Bahrein está situado cerca de la costa oeste del golfo Pérsico. Su capital es la ciudad de Manama.
 
Es pequeño, pero al oeste linda con Arabia Saudita, país al que está conectado por un puente de 26 km llamado Calzada del Rey Fahd, y con cuya monarquía ha construido sólidos acuerdos comerciales y estratégicos, siempre mirando de reojo a la Gigante República Islámica de Irán que lo mira desde el este.
 
El régimen, representado por la dinastía de los Al Jalifah, tiene puntos en común con la retrógada monarquía de los As Saud, pero pese al oscurantismo en la forma de gobernar y la brutal represión y quita de los derechos más elementales a sus habitantes, esto no es noticia –ni menos aún motivo para lamentarse- por parte de su aliados europeos y norteamericanos. 
 
Particularmente, quienes sufren los abusos de estas monarquías son los shiitas, importantes minorías en ambos estados. No hace mucho Arabia Saudita asesinó públicamente al Sheij y jefe de la comundad shiita del este del reino, Nemer Al Nemer, y ahora Bahrein, a la par de encarcelar a los opositores políticos, particularmente si son shias, quitó la ciudadanía al gran Aiatullah Isa Ahmed Qassim.
 
El sabio Isa Ahmed Qassim proviene de una noble familia religiosa y fue acusado de perturbar la convivencia pacífica de las personas, como así también de oponerse a las instituciones estatales y a la constitución y dividir al pueblo, aunque según una declaración de la Asamblea Mundial de Ahlul Bait (as), el Aiatullah Isa Qassim jugó un papel clave para “mantener la tranquilidad de las manifestaciones y protestas, y la prevención de la propagación de conflictos sectarios destructivos”.
 
“El Ayatolá Isa Qassem, conocido por sus sermones pacíficos y su llamamiento en favor de las reformas políticas en el país, no ha cesado de llamar al “amor hacia la patria” y a “la fraternidad entre los musulmanes shiíes y los sunníes””.
 
Pero además de las leyes naturales que otorgan a los individuos su lugar en el mundo, como ser la ciudadanía, el artículo 15º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que “nadie podrá ser privado arbitrariamente de su nacionalidad”.
 
No obstante, hay una particular: ¿Cómo puede una familia como los Al Jalifah, que no es natural de Bahrein, revocar la ciudadanía de una eminencia como el Sheij Isa Ahmed Qassim, cuyas raíces ancestrales pertenecen a ese suelo?
 
Bahrein y Arabia Saudita, este útimo reino envió militares para reprimir al pueblo shiita, están irrestrictamente apoyados por los supuestamente “paladines de la libertad y democracia”, EEUU, Inglaterra, Israel, pese a sus regímenes bárbaros y que no respetan los más elementales derechos del ser humano.

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