Sábado 25 de Febrero del 2017

18-11-2015

LAS MENTIRAS DEL MUNDO MODERNO

“Mi honor está en la montura de mi camello”


(Especial por Abdul Karim Medina*).- Dicen que en la guerra todo vale y el cliché avisa que la primera víctima es la verdad, así que los musulmanes, bien podríamos tampoco creer en las noticias que generan los nuestros, y, en verdad, poner en tela de juicio todo ese bombardeo informativo que, a la postre, desinforma.

La región medioriental ha generado desde hace milenios mucha información. No vamos a desentrañar ahora los porqués, pero sigue haciéndolo con fruición y engullendo los verdaderos motivos de las guerras y matanzas.
 
Y a propósito del encabezado, conocemos los musulmanes la famosa “guerra del jandaq (trinchera)”, en la que diez mil mequíes paganos rodearon la ciudad de Medina donde residían musulmanes y poderosas tribus judías cuyo jefe nato era el Profeta Muhammad (pbd) en virtud de una constitución escrita (la primera en el mundo), refrendada por todos los clanes e incluso por los judíos y tribus recién islamizadas y por la cual se obligaban unos a otros mutua defensa.
 
El Profeta (pbd) solía pedir consejo y después de ello, era él quien decidía el camino a seguir. De ese modo, aceptó la recomendación de Salman el Persa que sugirió algo novedoso entre los árabes: hacer una larga trinchera para frenar a tan poderoso enemigo. Si esta vez triunfaba el politeísmo, desaparecía el incipiente islam.
 
Al frente estaban algo admirados por la trinchera el ejército idólatra de los diez mil, en la retaguardia del paupérrimo “ejército” musulmán las poderosas tribus judías que estaban obligadas por el pacto constitucional a luchar por Medina a la par de los musulmanes.
 
Largo sería exponer todos los detalles pero el quid de nuestra idea es explicar que la retaguardia judía traicionó esa constitución, ese pacto, y empezó tratativas con el enemigo de los musulmanes. A la sazón, el “ejército” creyente estaba compuesto por unos tres mil combatientes mal pertrechados y tenían una edad promedio de 58 años, según algunos historiadores. Tanta experiencia junta, que el Profeta ordenó que se tiñesen las barbas para que el enemigo viese que había juventud y no tanta canosidad. 
 
Fue entonces que el Enviado de Dios (pbd), enterado de esta traición, encomendó a varios grupos, diferentes tareas de inteligencia y en tanto el enemigo acampaba cerca del jandaq, la trinchera.
 
Esta tarea que se desarrollaba de noche, con idas y venidas, con artimañas y mentiras, puso en alerta tanto a los mequíes como a las tribus judías de la retaguardia e hizo que sus lealtades comenzasen a fallar desconfiando unos de otros. Los judíos, para atacar por la retaguardia pedían “rehenes” mecanos para asegurarse que el gran ejército no los iba a traicionar y otro tanto pedían los mecanos de los judíos.
 
Quien lea la historia sabrá como terminó. Un gran viento de arena luego de treinta días de bloqueo, una gran desesperanza entre los enemigos del Profeta, y la huida del jefe más encarnizado del Islam, Abu Sufián quien pidió con urgencia un camello. Mientras lo montaba un árabe lo increpó: “!Oh! Abu Sufián ¿huyes? ¿y dónde está el honor de los árabes, tu honor?” a lo que Abu Sufián respondió “mi honor en estos momentos está en la montura de mi camello”, y partió a La Meca derrotado.
 
Como vimos, ya hace algo más de mil cuatrocientos años sería la inteligencia, el espionaje, las tratativas, la información, la desinformación, los mensajes directos, subliminales o mentirosos. Hay que estudiar de qué modo debemos usar todo ese arsenal propagandístico.
 
Por otro lado tenemos las palabras del Libro Eterno cuando dice que Allah (Dios) hizo dos caminos: el bien y el mal y que el bien y el mal están bien diferenciados uno del otro.
 
Salvo que existan otros intereses, no es difícil saber hoy quién está con la verdad y quien con el mal. ¿El Daesh es el bien y el resto de los musulmanes sean shiitas o suníes? ¿Hay que seguir a Abu Baker Al Bagdadi como jefe supremo del islam, el nuevo “Papa”? 
 
Dos cosas podemos dejar pasar por alto y pensar que es solo propaganda. Una: Cuando algunos libros de hace más de 70 años especifican con lujo de detalles que la familia usurpadora y reinante en Arabia a la que dieron su patronímico, desciende del judío Ibrahim Al Mordejai, de Iraq, y que migró al centro de la península y allí islamizado se hizo fuerte y se perdió su rastro de ancestros judíos.
 
Encomiable si lograron sortear tantas vallas y hacerse fuertes y reinar bajo la égida del imperio Inglés, con quienes se rinden culto mutuamente.
 
La realidad y tangibilidad de los hechos, nos están demostrando ya sin ambages que los Saud se dan la mano con el sionismo y que trabajan en conjunto. Esto es público y notorio. ¿La casa Saud tendrá nostalgia de ese antepasado judío? Verdad o no verdad, la realidad habla por sí sola.
 
La gran herejía creada por el agente inglés (y de esto sí no hay duda pues existen documentos muy fiables, también públicos y notorios), Abdel Wahab (de allí la derivación “wahabita”), es la sustentada por todos los grupos extremistas de cualquier denominación: Daesh, Yabha Al Nusra, Al Qaeda, Yais Al Islam, etc, etc. y todos estos financiados por Arabia Saudita, Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Turquía (bien se dice que  el jefe del Daesh es Tayyib Erdogán); cuando muere un niño musulmán, será el Daesh quien coloca el dedo en el gatillo, pero lo aprietan esas grandes potencias.
 
Esas mismas que le compran al Daesh el petróleo robado a vil precio, y que el presidente ruso Vladimir Putin tan bien desenmascarara en la reunión del G20 hace pocos días.
 
Dos: Nadie sabe en profundidad, hoy en el pináculo de las informaciones, quién es en realidad el llamado Abu Baker Al Bagdadi. Fuentes fiables dicen que se trata de un judeosionista que el Mossad infiltró y que desde hace años fue entrenado por esta agencia. No es de extrañar en lo más mínimo.
 
Pero si esto fuese mentira, tenemos también que estudiar de qué manera las fuerzas demoníacas del Daesh actúan en concordancia con el llamado “Israel”; nunca golpearon a una sinagoga, nunca sus armas se dirigieron contra el estado sionista; sus heridos va a parar a clínicas del ocupante de Palestina, y cosas como estas. Sus víctimas, mezquitas, iglesias, cristianos y musulmanes; han matado a más hermanos sunitas que a shias. ¿debemos repensar las cosas?
 
Hermanos: Jamás dejemos que nuestro honor se pierda en la montura de un camello. 
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*Abdul Karim Medina es dirigente islámico y fundador del Centro Islámico de Tucumán (ef)
 

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